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El Salvador en la mira de Biden con plan anticorrupción de US$4 mil millones

Durante la recta final de su campaña por la contienda de la presidencia de los Estados Unidos, el candidato demócrata, Joe Biden, ha lanzado una sorpresiva propuesta para reducir la violencia y la pobreza que ocasionaban que multitudes de migrantes —muchos de ellos niños— huyan de Centroamérica hacia esa nación.

La medida se centra en la seguridad, institucionalidad, desarrollo y combate a la corrupción de los tres países del Triángulo Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala).

Lo que es un problema difícil para Estados Unidos, para Biden es una situación en la que ha decidido ocuparse, tal como lo escribió en sus memorias Promise Me, Dad.

“De todos los lugares en crisis en el mundo, llegué a creer que Centroamérica tenía la mejor oportunidad”, señaló Biden.

El candidato explicó que la estrategia se divide en cuatro años, esto por medio de una inversión de $4,000 millones que busca combatir la corrupción, asegurar el crecimiento económico, fortalecer a instituciones de sociedad civil que auditan a los gobiernos locales y fortalecer la capacidad de invertir de receptores de remesas y particularmente de mujeres.

Según sus asesores, una Casa Blanca liderada por Biden también buscaría fomentar la unión en torno a un compromiso para desacelerar el calentamiento global, un imperativo que ya ha causado conflicto con Brasil, uno de los actores más relevantes en políticas ambientales.

Los críticos dicen que los esfuerzos de la administración Obama por ser vista como conciliadora y pragmática le hicieron perder influencia.

Biden, el solucionador de problemas del gobierno de Estados Unidos para América Latina, acumuló miles de kilómetros en viajes a esa región y pasó incontables horas cultivando relaciones con los líderes centroamericanos. También ayudó a convencer al Congreso estadounidense de que aprobara un paquete de ayuda de 750 millones de dólares para la región.

Con base en su experiencia en Centroamérica, Biden y su equipo de asesores de política exterior han diseñado planes para la región que son tanto un repudio al enfoque duro de Trump como un intento de resucitar las iniciativas de la era de Obama.

El enfoque de Trump para la región se ha centrado en frenar el flujo de inmigrantes y drogas mediante la implementación de duras medidas de cumplimiento de la ley y amenazas de imponer sanciones económicas a los países vecinos. Debido a una de las políticas más controvertidas de Trump, las familias migrantes y sus hijos fueron separados en la frontera, y ahora no se puede encontrar a los padres de 545 niños, según consta en diversos documentos judiciales.